
Hace tiempo que no oigo
la voz desafinada de tu rara garganta,
ni me conmueve el velo
muy visible de tu media naranja.
Sé que me quieres cerca
que tu destino juega con mis venganzas,
sé que te tengo al lado
y que cualquier mal que tengas
es sarampión en mi alma.
Vístete de rojo o de violeta,
deslía el corazón de la añoranza,
siéntate delante de nosotros,
que esto no es un juicio,
sólo tú me dejas marcas.


