
sufro y no puedo rebelarme,
da igual que grite muy alto,
mis gritos se pierden en el mundo.
Soy el que sonreía hace un mes,
el que casi no tenía nada,
ahora la nada me arrastra,
y me consume las entrañas.
El miedo ya casi se ha ido,
la desesperanza está aquí,
y no hay nadie que me traiga
lo que de un temblor perdí