sábado, 3 de diciembre de 2011

De cuando fuimos

El sol daba los últimos sorbos de la tarde y se miraba en un río ya dormido.

Olía a barbacoas apagadas y a tarde perfecta de risas con amigos. Él me daba la mano por debajo de la mesa, y aun existía esa complicidad que llenaba espacios.
Los demás, todos para uno y uno para todos, reían alrededor. Hablábamos de nosotros, de esos problemas que casi no van a ningún lado.
Éramos libres por momentos y esa vida nos gustaba.
Si tengo que recordaros, amigos, los que ya no estáis, los que os habeis quedado, lo haré de esa manera: en esa tarde de ese día, juntos y felices un lunes perdido en el calendario de cuando fuimos otros y pensamos que lo nuestro nunca se acabaría.


domingo, 13 de noviembre de 2011

Porque existes

Me confieso de noche en cada barra,
celosa de que todos adivinen
aquel secreto atroz que desconocen;
y peco de tener la lengua larga
también peco de gula y de excesiva.

Trato de hacer las cosas bien,
no conoce mi piel el egoísmo,
mis labios no han tocado la maldad
y a veces me destruyo sin remedio.

Pero yo sé que tu ya me conoces,
que ya no te hace falta desnudarme,
la mentira se destruye en nosotros
y es que lees desde lejos lo que escribo,
me mides, sin tocarme, palmo a palmo,
entiendes los matices, no te asombras.

Me confieso de noche en cada barra,
brindo en secreto porque existes
y por el lazo estrecho que nos une.



domingo, 9 de octubre de 2011

Huellas

"Nuestras huellas dactilares no se borran de las vidas que tocamos"
Recuérdame

Me vuelvo
recojo con disgusto lo vivido,
no puedo arrepentirme:
lo he buscado.

Reviso golpe a golpe los tortazos,
desprendo de mi piel
tan adheridos
los besos y mentiras que me sobran.

Me corto el pelo, mudo,
estoy en un contínuo traqueteo.
Mi búsqueda
es lenta pero firme,
me quiero conocer
no va a pisarme nadie el pensamiento.

En la maleta llevo
tan solo el mapa del olvido
y dejo atrás mi huella
hundida en cada piel, eterna


viernes, 30 de septiembre de 2011

Volar...

Poco a poco

Flotaban fuera de la burbuja cientos de recuerdos. Ni si quiera eso podía entrar, todo hacía daño, todo dolía, tumbada los veía pasar, cerraba los ojos y apretaba fuerte para que desaparecieran mientras se mordía la punta de la lengua como cuando espantas avispas. Mientras estuviera lejos estaba a salvo. No podía cambiar, estaba dentro de un círculo y ella misma alimentaba ese dolor, lo buscaba consciente de que ya nadie la entendía.
Intentando resurgir se perdía entre la arena del mar, en el aire de cualquier otra ciudad o entre los olivos andaluces, su ciudad se había vuelto cárcel y gritaba en silencio para liberarse. Había voces que ayudaban y dejaban en ella un regusto dulce y muchas ganas de cambiar. Podía deshacerse tantas veces cada noche que cada vez costaba más unir esos pedazos. En los altibajos del día a día ya solo pensaba en volar, volar, volar...

jueves, 21 de julio de 2011

De domingos...

Los domingos son un tiro reventón
en el cajón de todo pensamiento.
Son la daga que utiliza la tristeza
para filtrarse en el hueso de tu alma.

Te cala un frío inexistente
resuelto a recordarte cada paso,
a decirte que no caigas hoy de nuevo
en el inmenso error de repetirlo.

Los domingos hay que sacudirse
cada recuerdo malo del pasado,
renovarse la piel, hacer limpieza.

Y a veces se consigue darle esquina
a estos torturadores de semanas,
y a pesar de que los lunes sean duros
tú puedes levantarte y hacer magia.

jueves, 14 de julio de 2011

Carta de olvido

Un latido por cada vez que me desprecias,
un pensamiento bueno por cada mala palabra,
una lágrima por cada vez que siento que eres diferente,
un beso guardado por cada labio que rozas sin ser mío.

Y poco a poco olvido, no sé si así voy a curarme, pero voy a matar despacio cada luna todo esto que hace que me enganche, voy a sacarte como si fueras una espina, pero lento, sabiendo que el dolor no se irá pronto.
Y cuando sepas lo que quieres, cuando eches de menos cómo camino o la boca que te muerde, cuando sepas que sólo yo te miro así y que no es para siempre el ser irresponsable, el ser un Peter Pan, se te hará tarde...
Quizás habré borrado hasta esa línea que parte tu barbilla, ya no la marcaré más con mis dedos.

A pesar de todo gracias,
juro que no me arrepiento.


sábado, 18 de junio de 2011

Pero soy número uno...

Me juzgas duramente,
me apuntas con el dedo
tus ojos bien clavados
matan cualquier duda.

Me juzgas porque cambio,
porque vuelo sin rumbo
y porque no me encuentro.
Revuelves mis cajones
buscando lo que escondo,
lo que he enterrado atrás.

Me azotas con tu rabia
porque no soy perfecta.

Podría declararme incompetente
en todos los aspectos de mi vida
pero soy número uno cuando amo
y eso no se aprende con la edad