jueves, 2 de julio de 2009

Calor


Las piedras lo absorben y lo escupen de nuevo,
como si pudieran aliviarse de ese modo,
no hay agua en ese infierno de recuerdos.

Paseo hastiada por esta ciudad,
deseando dejarla,
deseando que me envuelvan vientos nuevos.

El enfado se apodera de mí,
me rodean decenas de personas sudorosas,
con la garganta seca vuelvo a casa,
ya no sé respirar en Salamanca

5 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Un excelente poema.. me quedo con el calor de tus versos.

Saludos fraternos con cariño
un abrazo muy fuerte

besos

Manuel dijo...

Veo que el día de hoy ha dado para eso y para más.

Murcia ha sido una hoguera y aún, a estas horas, no se aplaca la furia del desierto.

Entre tanto, escribo para buscar agua fresca.

Un beso.

Javier dijo...

Bien Pilar, bien. Buen reflejo del hastío. Tras un periodo duro, podríamos cambiar la ciudad nombrada por cualquier otra. Vacaciones=cambio.

Un beso

jmpg dijo...

Me gusto el poema. La fuerza que te mueve en esta ciudad, tambien te la arrebata. Muchas gracias por tu comentario. La verdad es que una ciudad tan prestigiosa y tan sumida en el pasado, no nos da muchas oportunidades. Casi siempre hay que inventarselas.
Un saludo charro

Rosa dijo...

Si el calor te ha inspirado, bienvenido sea Pilar. Un beso