lunes, 31 de agosto de 2009

Estaciones



Primera Estación- Tus manos
El paisaje sólo se adivina,
delante una fina tela de araña blanca,
me mezo en el suave traqueteo de este tren
que no sé si me aleja o me acerca a ti.

Estoy pensando en tus manos
y en este encuentro nuevo con el salado,
sé que el miedo ganará de nuevo,
pero te tendré cerca,
sin borrarnos los besos.

Próxima Parada- Tu Boca
Se filtran pequeñas agujas de calor,
imagino la fina línea de tu boca
candado perfecto de la mía.

El sol sigue atento el viaje,
es siempre un descenso lento,
una bajada hacia placeres ingratos,
a cielos nuevos que lamer con la lengua.


Llegada- Tu Voz
Me llevo el rojo y verde del camino
para ponerlo donde reina el azul,
donde tu cuerpo se baña en risas
y la espera se hace más amable.

Puedo rendirme a tu voz,
ese sonido rotundo que hipnotiza
y que llena de oscuro lo claro,
de blanco lo negro...

Voy donde el viento húmedo y caliente,
donde el agua me esconde del mundo.



Si teneis algo de tiempo pasaros por el blog de Santiago Solano para leer
las aportaciones a su propuesta sobre Elvira, por ahí econtrareis algo mío http://santiagosolanogrande.blogspot.com/

8 comentarios:

Manuel dijo...

Pilar!!!!... Esto que has escrito no es de este mundo.

¿estás malita?... En serio, ¿te pasa algo?.

No quiero empañar lo que acabo de leer con muchas pabras. Es sencillamente maravilloso.

Enhorabuena y gracias por hacerme compartir esa belleza.

Un besazo.

Pilar dijo...

Es verdad que tiene un toque distinto no? Son cosas que salen en un momento dado, yo quisiera escribir todos los días cosas de otro mundo pero no puede ser jaja.
Gracias a ti por estar siempre. Besos

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerod con Manuel...de otro mundo! No tengo palabras, me has dejado...uff
Lo mejor que has escrito en mucho tiempo. Enhorabuena!Sigue así de verdad, que de esta forma haces que mis días sean algo más cortos...
TKQTA

Anónimo dijo...

¡Qué bonito escribes, Pilar! Sigue alimentando tus ilusiones y haznos partícipes de ellas.
Muchos besitos.
Mila

Rosa dijo...

Que viaje mas dulce Pilar. Siento llegar un poco tarde a tu encuentro, pero el encanto que se produce al leerte, hace que olvide el tiempo.

Un beso mi niña

EGT dijo...

Querida Pilar:
Ese texto sencillamente extraordinario.
Aprovecho para contestarte aquí a la entrada que has puesto en la mía con el poema de mi hijo Eduardo en mi 3º blog.
No tengo aún tu correo electrónico.
El mío es graciatrin@yahoo.es
Gracias por tu amabilidad.
Tienes muchos poemas míos en mi 2º blog http://enriquegraciatrinidad.blogspot.com y algunos en la pag web www.enriquegracia.net
Ya pondré muchos más y os iré avisando.
Para mí sí que es un honor estar acompañado de tanta gente entusiasmada con la poesía y con la buena prosa.
La verdad es que a mis años de escritura y la cantidad de libros, tengo que luchar cada día contra el descreimiento literario (parece mentira pero es así)A lo mejor es la crisis de los cincuentaymuchísimos o simplemente que tengo pánico a repetirme después de tantas páginas que hoy miro ya casi con extrañeza.
Como me pasa en los talleres, me dan más vida a mí de la que yo doy a "mis alumnos" (entrecomillo porque son más colegas que otra cosa)
En fin, nueva amiga, un placer saber de ti. Seguimos en contacto.
Besos
Enrique Gracia Trinidad

Orfeo dijo...

Desde que puse las primeras notas de mi lira, regalo de Apolo, en un escrito de Santiago Solano o de su secuestradora Elvirita, he estado meditando.
http://santiagosolanogrande.blogspot.com/2009/09/sam.html

Después, alguno lo sabrá, he inventado la cítara de nueve cuerdas en honor de las musas. Cuando la toco dicen que se amansan las fieras y que los árboles y las rocas bailan. Nunca los he visto hacer eso pero si con mi música logro apaciguar un tanto a los hombres ya me doy por pagado.
Como buen hijo de Calíope, la musa de los cantos épicos, el tiempo me es ajeno, así que tanto da que inventara la cítara en los tiempos antiguos como que la haya vuelto a inventar ahora, al arrimo de vuestra escritura
En esta situación no intento apaciguaros a los componente de esa ERA BRADOMÍN, pero sí llevaros al orden de las escalas tónicas adecuadas para que vuestra música de palabras sea alimento de gozo en los oídos de los humanos y no ocasión de más penumbra.
Cuando viajé con los argonautas, marqué con mis notas el ritmo de los remeros. Jamás he vuelto a marcar ritmos ni lo pretendo ahora, pero sí tocaré de nuevo para que, como entonces, las sirenas se suiciden de envidia porque prestáis más atención a mi música que a la suya y así, dejaros el camino expedito para alcanzar vuestro Vellocino de Oro, que como bien sabréis no es ya aquel Crisomallo alado que terminó siendo Aries, sino vuestro “escrito de escritores” que, se llame Elvirita u otra cosa, merece mi aprobación por lo desmedido de vuestro esfuerzo y las ansias de vuestras particulares liras.

Desde mis árboles os miro,
desde el susurro de sus hojas
contemplo siempre vuestra voz
y me complace la mixtura
que os empeñáis en escanciar
para que dioses o mortales
alcen su copas y se tornen
más humanos los primeros,
más divinos los segundos.

Con daros una noticia que desconoceréis, acabo. Sabed que ese Valle-Inclán que preside vuestro grupo, al socaire de su heterónimo Bradomín, es uno de los pocos mortales que tras pasar la Laguna Estigia, conservó su memoria para sorpresa de hombres e inmortales. He hablado con él en los Campos Elíseos del Hades, donde reside en gloria para siempre, y se siente halagado con vuestra asociación y vuestros empeños.
Vale.
Orfeo de Tracia

Marina Tapia Pérez dijo...

me ha gustado mucho este poema, Pilar. La idea del viaje, las paradas y cómo lo vas desarrollando. Te felicito, sigue así. La fotografía que lo acompaña también es muy sugerente. Besos
Marina