Para mis inseguras y soñadorasTe paraste en seco y me miraste, vi nacer ese toque de desprecio que ya había visto en otros.
De nuevo me sentí pequeña, después de haberme crecido tanto estos días ahora me volvía diminuta.

Empecé a darle vueltas y más vueltas a lo que había dicho o hecho, había vuelto a romperlo
todo, había vuelto a ser alguien que no soy, una chica fría y estúpida.
Supe que aquí se había acabado, que no volverías a llamarme y mi sueño del príncipe azul, de la media naranja, se esfumaba de nuevo. Me acurruqué en la cama, sin mirarte, esperando que se pararan el tiempo y la gente, el mundo, y entonces salir, sigilosa, de tu habitación.
De pronto, ocurrió algo que me sorprendió, sentí que te tumbabas a mi espalda y acomodabas tu postura a la mía, agarrándome por la cintura.
-¡Ay, cabeza loca!- dijiste resignado
"Ya ves"- me dije sonriendo mientras se me escapaba alguna lágrima- " a veces llega alguien que me entiende".
Y volví a creer en las peliculas...