Si hay algo que sé hacer mejor que nadie es eso de retirarme a tiempo, me da igual perder una batalla o que pienses que ya no te deseo.
Por encima de las voces, del bullicio extraño que acompaña, hay algo más autentico en lo nuestro, hay algo que de ti jamás me aparta, aunque esta noche me hayas visto lejos.
El sol daba los últimos sorbos de la tarde y se miraba en un río ya dormido.
Olía a barbacoas apagadas y a tarde perfecta de risas con amigos. Él me daba la mano por debajo de la mesa, y aun existía esa complicidad que llenaba espacios.
Los demás, todos para uno y uno para todos, reían alrededor. Hablábamos de nosotros, de esos problemas que casi no van a ningún lado.
Éramos libres por momentos y esa vida nos gustaba.
Si tengo que recordaros, amigos, los que ya no estáis, los que os habeis quedado, lo haré de esa manera: en esa tarde de ese día, juntos y felices un lunes perdido en el calendario de cuando fuimos otros y pensamos que lo nuestro nunca se acabaría.