miércoles, 29 de abril de 2009

...

Me crucé con el negro amable en su mirada,
con un sorbo de whisky, inalterable,
escupe pinceladas a la vida,
trastoca con su voz la madrugada.

Si en silencio silbo él me escucha,
sabe amar a ciegas,
no teme al desaliento de la edad.

Es el punto de la limonada,
es la luna amarga en mi mar

9 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Una ternura de versos nos entregas, excelentes..


saludos fraternos
un abrazo inmenso

jose rasero dijo...

¡Aplausos con palmitas sordas!

aLba (*) dijo...

sabe amar a ciegas...

Laura dijo...

Sabe amar a ciegas...como debe ser. Un saludo

Ágape dijo...

Déjame saborearlo un poco más.....


Besos.

casa da poesia dijo...

amar amar...perdidamente...vale!...pilar!...e para ti...

"aetas:CAPE DIEM quam minimum credula postero."

Anónimo dijo...

Mira Pilar,eres guapa,valiente,preciosa,y futura..nunca presenta,siempre pasado...y mucho mundo por vivir...
no le des rosas a los cerdos,te comeran pero nunca te saborearan...y tú nena,estás para saborearte...ya te lo dije muchas veces,vive lo que tengas que vivir,nosotros,cerca de los sesenta,ya lo hicimos,es tu hora,Pilar.Además ese Manué,solo sabe sembrar sueños,no realidades.Eres un sol,no te nubles.

Pilar dijo...

Querido "Anónimo cercano a los sesenta", muchas gracias por tu consejo. Parece que me conoces bien, pero "agua pasada no mueve molinos".
Gracias por lo que me dices, cuando me quieras decir quién eres, ya sabes donde estoy.
Besos

Pilar dijo...

Por cierto, cuando escribo recurro mucho al pasado, pero no estoy anclada allí, ni mucho menos. Aprecio tu preocupación pero vivo mi momento, los recuerdos valen mucho y sirven para mucho: para aprender, para desahogarse, para escribir buenos poemas.
Besos grandes anónimo.