
que hablaron de mi nulidad,
que se muerdan las lenguas,
que su camino se haga suelo duro
de envidia y de traiciones.
Que se callen porque he nacido de nuevo
llena de lo que otros anhelan y no tienen.
Que queden en silencio
la incredulidad y la desconfianza,
se vuelvan nubes blancas
y viajen lejos de mí.
Que me queden libres cielo y tierra
para recorrerlo todo,
para no frenar mis pasos.
Que se acabe el oxígeno,
que en el aire no hablen,
que se callen las mías,
las vuestras, las de nadie...