sábado, 5 de septiembre de 2009

La guerra


Voy despacio,
sopesando cada movimiento de tu lengua,
adentrándome en tu mundo
donde las palabras queman.

No sé si distingo tu boca,
borraste esa línea de trinchera,
en esta guerra perdimos,
ya no te reconozco.

¿Cuándo tiramos el muro?
Ahora la nada se traga todo
¿Cuándo rompimos la tregua
y me dejaste infeliz en el frío del odio?

4 comentarios:

Emilio dijo...

Wou...! Palabras y silencios mayores tu poema...Esto ya derriba los muros pequeños del corazón y levanta de nuevo la trinchera del espacio que el dolor - que hay que vivirlo, es el envés de la vida - no anega. Somos de los que nos levantamos. Esa es la mano que empuja el sueño de vivir. La guerra es una suceción de batallas. La guerra de un escritor no es ganar, es dar pasos. "Amo la actitud de los que en las derrotas ven victorias" dice un personaje de una de mis novelas. Pues eso. Buena escritura y andadura, que, mezclada debidamente con la música y las sensaciones de esa idea de fusión ("seremos del barrio antigüo y también del barrio nuevo") que señala tu Contáminame, el tema elegido para acompañarnos esta vez, nos lleva a que el banco en blanco y negro soporte la nostalgia necesaria - es sensibilidad pura - que has elegido para la espera y, a la vez, aunque no se vea, se llene no del vacio, sino de la vida escondida que siempre está ahí. Sólo hay que saber mirar. Por dentro y por fuera. Y tu sabes.

Port

Anónimo dijo...

Visita de anónimos, duendecillos, santos de pega, dioses menores, espiritus que véte a saber donde andarán, firmas que toman forma,
cuerpos astrales, gente divertida y de bien...
Hála, guapa... ya has abierto la puerta con tu último comentario en otro blog. Veo dificil que te libres del grupo o de alguno de nosotros. Tenemos buenos, malos, regulares, incitadores, maniáticos, consecuentes e in-consecuentes...Ah, a casi todos nos gusta la música y las buenas letras. Así que, por favor, ponnos uno de tus temitas, de vez en cuando. Como estamos por ahí, las nubes o los aires celestes o fernales, (aquí el in, sobra) te oimos bien...Y sobre todo te vemos...Así que cuidado con los mojitos y otros elementos que te transportan a la irrealidad. La verdad es que, con que pongas en marcha tu motorcito interior, es suficiente para que "aprehendas" y transcribas todo lo que ves, de forma personal e intransferible. Luego lo pasas por la "mezcladora" interior y nos lo reenvias escrito. Nos encanta.
Un beso del

Colectivo de los que nunca duermen.
Ya no lo necesitamos.
Pero tus palabras si.

Manuel dijo...

Pues con o sin mojitos, con batidora en la trinchera, con guerra y derrota victoriosa, sigue contándonos la vida que ves a traves de esas preciosas ventanas que alguien puso en tu cara.

Un beso.

Rosa dijo...

¡Que bueno!... No pares Pilar y aprovecha el momento.