sábado, 22 de mayo de 2010

Jinetes en la tormenta

¿Por qué no nos salvamos estas noches
de la furia y tristeza de la crisis?
Campemos bajo nuestra lluvia de verano,
olvidemos este mundo, sus dolores...

Y es que podemos combatir esta tormenta
sin que nos lean el futuro,
pide una pajita y bébete la vida,
prepárame la cuenta
que hoy invitan
las nubes con vinagre para las heridas.

Y ya mañana de vuelta a casa
pesarán más que nunca los tacones,
no tendré más remedio
que rendirme al aire espeso
que anida en mis pulmones.

sábado, 15 de mayo de 2010

A tientas

Buscando un minuto a oscuras
me crucé con tus dos manos,
cinco por dos culebras que,
en movimiento, me queman.

Tu boca me llegó a tientas,
descubriendo con tu lengua
el sentido de mi lengua

En la humedad de la tierra
andamos con pasos locos,
y en el olvido del mundo
el tacto fue arte y espera.



lunes, 19 de abril de 2010

Deshójame la margarita


Ahora que nos conocemos
¿quieres adentrarte en mi destino?
¿vas a querer saborearme
ahora que sabes quien soy?

No olvides,
que salvando las distancias,
las edades...
compartimos mundos que nos ciegan
y te siento al otro lado de la sala.

Nos hablamos tan de cerca
que me aprieta.

Y aunque tú me dispares versos
y se me escape el aire que me abrasa,
vivimos en el tiempo de las dudas

De todo lo que dices o escribes,
me quedo con tu risa,
luna nueva.



martes, 13 de abril de 2010

M.H.

Acunada por tu voz en otras voces,
navego entre los blancos de tus versos
Retengo todo por lo que tú lloras,
y hago jirones la cárcel
por la que a la libertad te aferras.

Hipnotizada por ese perfecto ritmo,
por las palabras exactas
de tu más exacto poema,
ruedan lágrimas de cebolla negra,
por esos dos ojos que no se cierran.

Entre las páginas te desvaneces,
tras la cruel enfermedad
la dulce muerte.
Me dejas en el alma vida,
en el recuerdo la llama ardiente
de tus tres heridas.


jueves, 1 de abril de 2010

Anoche...

Anoche, que no fue ayer, ni hace dos dias, disfrutamos juntas del verano, nos bañamos desnudas sin complejos, conocí tus antojos,

tú, mis hendiduras.

Supiste que ninguna era perfecta, en aquella noche perra en que los secretos siempre serían eso, palabras rotas dichas en los momentos canallas de las noches de vinos y soportales..

Nos bañamos desnudas en agosto, con el calor murciano le gritamos al viento mil canciones, nos dejamos llevar por otras luces, compartimos la casa y los fogones.

Ayer, que parece hace ya mil años, desayunamos en una tierra dulce donde el sol no ocultaba desengaños, nos contamos la vida y los lamentos, lamentamos no sabernos otros cuentos…




Anoche, cuando declaraste que era Invierno, te llenaste de arena los bolsillos, decidiste trepar por otras ramas y dejarme casi, casi en el olvido…

Anoche socia, esa noche de los ratos sin sentido, esa en la que crees que encuentras lo que no te han prometido, he bajado a los infiernos, he sentido el aire gélido y ya no he tenido frío.

Dejé que todo acabara, así, sin hacernos ruido. Apagué todas las luces, dosifiqué mis latidos... Supe que los perdones nadaban en lo perdido, y después, cerré los ojos y olvidé lo prometido...

Anoche tenia miedo y mi vida se ha extinguido.


Esta, al hilo de la entrada anterior

lunes, 29 de marzo de 2010

Intolerancia

Tiene regusto amargo,

Esto que hay en mi garganta,

quiero escupirlo ahora,

no me gusta esta mal gárgara.


Ayer me ahogaron con ella,

quisieron que me la tragara,

removieron con mentiras,

sazonaron con venganza,

y ahora tengo aquí en el centro,

la maldita intolerancia.


Me gustaría expresarme,

Libres mis pensamientos,

Y brindar por las diferencias,

pero que no me vendan más cuentos


Esto con lo que insisten tanto,

que me empujan bien dentro

es con lo que me están cebando,

diciendo que es alimento,


Esto por lo que pasaron otros

que ahora usan su ciencia,

sin tener temor alguno

a su cargo de conciencia,

incluso se creen, los absurdos,

que tienen, tal vez, derecho…


En fín, queridos míos,

esto que me oprime el pecho,

es la mala INTOLERANCIA.


lunes, 15 de marzo de 2010

Hace tiempo...

Hace tiempo que no puedo escribir nada,
sólo hay cierto olor a menta inútil,
el tiempo del reloj huyendo a gritos,
y yo guardando los minutos en cajones.

Hace tiempo que no escribo,
recojo tu voz de madrugada,
no tengo tiempo de escucharla,
si no es entre la ducha
y ese mal de hacer la cama.

Pero tus besos ahora
me acompañan más que nunca,
se reparten atentos por mi cuerpo,
y aunque no pueda escribirles nada nuevo,
surgen dulcemente intensos.