martes, 20 de enero de 2009

Lluvia...


Pensaba en las alas de trapo, en los rayos calientes del inmenso amarillo, en la espuma acuciante, en el roce debajo del salado brebaje. Casi podía olerle mezclado con la sal.

Entonces la lluvia empezó a caer fuerte en la ventana y la imagen del mar se borró para dar paso a una ciudad gris. Como si volviera del sueño más dulce, se volvió hacia los libros que esperaban abiertos bajo la luz naranja. Los recuerdos resbalan en el frío del agua.

1 comentario:

pequeñosaltamontes dijo...

Me encanta el texto. Y la foto también, yo colgué una parecida en mi blog con un relato (:
Me gusta mucho tu blog, así que te agrego a seguidores! te sigo leyendo ^^